JAGUAR I-PACE, EL McGUIVER DE LOS CROSSOVERS

Imagina un auto tan versátil como puedas: eléctrico, deportivo, funcional, práctico, cómodo, lujoso y hermoso. La lista de adjetivos puede seguir sin cesar, pero no quiero parecer tendencioso antes de contarles por qué éste es uno de los mejores autos que veremos este año.

El futuro nos alcanza a pasos agigantados con un nuevo producto de Jaguar que honestamente nos ha dejado boquiabiertos. No sólo se trata de el tercer SUV de la marca británica, también es el primer eléctrico de Jaguar, listo para su comercialización y para arrasar con el mercado.

Después de Tesla y BMW, éste es el siguiente integrante de la familia eléctrica Premium a nivel mundial sin considerar todos esos proyectos fascinantes que aún no tocan los concesionarios. Tesla es el amo del mundo eléctrico con una perspectiva única y también fascinante; BMW es innovador sobre todo en propuesta de manufactura y diseño con la gama “i”, pero debemos decir que es Jaguar quien se lleva el más alto reconocimiento en el mundo de los eléctricos a la fecha con el I-Pace. No sólo es un eléctrico, es un Jaguar y se maneja como uno, se ve como uno, y está fabricado con los más altos estándares de la marca con décadas de know-how respaldándolos. Lo mejor es que para tal cantidad de innovación no habrá que desembolsar varios millones de pesos, pues a pesar de que aún no hay precios confirmados para nuestro país, en Inglaterra donde ya se vende, arranca por debajo de la gama media de F-Pace y termina poco por encima del tope de gama de la misma. ¡Bravo!

¿DE QUÉ SE TRATA?

Teóricamente se trata de un SUV de cinco plazas, pero en verdad es más una suerte de Crossover Monovolumen Coupé o CMC (Sí, en Sandowalsky inventamos nuevos segmentos), no es ni una camioneta, ni un coupé deportivo ni un todoterreno, es todo en uno. Mide menos de cinco metros; es muy práctico tanto por las dimensiones de la cajuela como por la accesibilidad al habitáculo; al montar motores eléctricos sobre cada eje y baterías bajo el piso, tiene un mejor centro de gravedad que un F-Type; es tan lujoso como cualquier Jaguar o Land Rover y con tracción integral regulable sólo con electrónica, es un todoterreno sorprendentemente capaz.

Para poner a prueba toda esta teoría, como es costumbre en Jaguar – Land Rover, viajamos al sur de Portugal para intimar con I-Pace en todas las circunstancias posibles de uso, desde trayectos en ciudades de calles angostas, hasta autopistas que nos permitieron llevarlo hasta los 200 km/h, su velocidad máxima, pasando por carreteras secundarias inundadas de curvas cerradas, pasos por ríos y terracerías súper inclinadas e incluso una intensa sesión de manejo deportivo en el Circuito de Algarve de Fórmula 1. Sí, Jaguar I-Pace puede con todo, desde llevarnos por el supermercado, hasta conquistar terrenos inexplorados o ganar un gran premio en circuito… y lo mejor: ¡ES UN ELÉCTRICO!

Para mover a esta joya de más de 2.2 toneladas, debajo de cada cajuela (una adelante y otra atrás), entre cada par de ruedas hay un motor eléctrico que puede distribuir el empuje a cada rueda de manera independiente para controlar cada milisegundo la forma en que se mueve I-Pace sobre cualquier superficie. Bajo el piso hay una enorme batería de 90 kWh con módulos independientes de ion-litio en forma de bolsas que hacen el módulo total más compacto. El resultado de todo esto es una autonomía máxima de 480 km con la posibilidad de cargar en estaciones de gran capacidad hasta el 80% del rango en 40 minutos. El equivalente de potencia de I-Pace es de 400 hp, suficientes para hacerlo llegar a los 100 km/h en apenas 4.8 segundos, cifras de deportivos pura sangre.

¿CÓMO SE VE?

Al principio puede ser complicado voltear a ver a I-Pace, pues los volúmenes son muy poco comunes, aunque el diseño es puramente Jaguar, desde los detalles hasta elementos que nos evocan a otros modelos de la marca. Destacan enormes rines de entre 20 y 22 pulgadas, acentos en fibra de carbono, una carrocería monocasco fabricada por completo en aluminio un parabrisas y un medallón trasero súper inclinados y una cabina muy adelantada con un cofre corto y bajo, muy similar a lo que conocemos en deportivos de motor central trasero. Basta pasar un rato al lado de I-Pace para entenderlo y darnos cuenta que en verdad se trata de un auto muy atractivo e innovador.

Por dentro no es más innovador que cualquier Jaguar moderno. Pantallas digitales como cuadro de instrumentos, al centro de la consola y hasta para controlar el aire acondicionado; los mejores materiales, acabados y ensambles disponibles en el mercado; espacio hasta para cinco adultos y 653 l de cajuela, suficiente para todos. Lo mejor que hizo Jaguar al interior de I-Pace no es lo que ya saben hacer bien, sino que dieron una vuelta a lo que comúnmente conocemos como equipamiento, e incorporaron sistemas modernos e innovadores como múltiples puertos de carga para dispositivos electrónicos, discretas bandejas de almacenamiento para laptops y tablets, pre acondicionamiento de temperatura a distancia, programación de carga para aprovechar horarios con mejores tarifas eléctricas, recordatorios de teléfonos olvidados en el interior, actualizaciones de software de forma inalámbrica, hotspot WiFi 4G, comunicación con hogares inteligentes equipados con sistemas IoT (puedes prender y apagar luces de casa desde el auto, por ejemplo), y hasta puedes tener información de tu auto a distancia con comandos de voz a través de la plataforma Amazon Echo “hablando” con la gentil Alexa. ¿Más?… I-Pace incorpora inteligencia artificial y machine learning y aprende de nuestros hábitos de conducción, la configuración del climatizador, las condiciones atmosféricas y la topografía del lugar para hacer más eficiente el consumo energético y hasta adecuarse a nuestras necesidades antes de que lo pidamos.

Con tal cantidad de novedades nuestra pregunta lógica fue ¿qué tan confiable es un auto así?, a lo que los ingenieros nos respondieron con cifras irrefutables: baterías sujetas a pruebas de impacto extremas, pruebas intensas en el circulo ártico y en el Valle de la Muerte, más de 400 vueltas a Nardo y a Nürburgring, 11,000 horas continuas de pruebas en banco (equivalentes a 15 meses de manejo sin parar), más de 200 prototipos en manos de más de 500 ingenieros en Europa, Norteamérica y Asia para sumar casi 1 millón de kilómetros en evaluaciones. ¿Así o más confiable?

¿CÓMO SE SIENTE?

Al volante todo es fácil, desde aprender la simple secuencia para echarlo a andar, hasta operar la pantalla de infoentretenimiento central. I-Pace puede configurarse en modos de manejo, desde parámetros para ahorrar energía, para ser más cómodo, para hacer todoterreno o hasta en modo deportivo para surcar las pistas a toda velocidad. Además, cada elemento puede ser configurado independientemente para variar la altura y dureza de la suspensión con amortiguadores neumáticos, la dureza del volante, la responsividad del acelerador, y más. En ciudad es súper fácil de llevar y el radio de giro ayuda mucho a maniobrar entre calles cerradas, en carretera es súper cómodo y también rápido, pero donde no esperábamos que I-Pace fuera excelente es fuera del asfalto y en una pista de carreras.

Tras varias horas de manejo en distintas carreteras, salimos del pavimento y nos adentramos, primero, en un río. I-Pace hereda muchas de las capacidades todoterreno de sus primas de Land Rover, soportando hasta 50 cm de agua sin problema alguno para la electrónica, pero la gestión de los motores en cada rueda y los amortiguadores neumáticos hacen maravillas en una inmensidad de circunstancias de manejo 4×4. Bloqueos de diferencial y reductoras parecen estar por pasar a la historia con la gestión electrónica y tracción individual en cada rueda, además de una enorme cifra de par motor disponible desde el principio: 715 lb-pie. Sólo le hacen falta neumáticos más agresivos para lanzarse contra los íconos del 4×4.

Además, en pista el modo deportivo nos permite bajar el auto y, por ende, también el centro de gravedad (aún más), hacer más pronta la reacción del acelerador, y endurecer la dirección para ser incluso más rápida que un F-Type cuatro cilindros en un circuito profesional. En pista I-Pace es súper preciso y acelera como demonio, como debe esperarse de un eléctrico, pero la puesta a punto de suspensiones, dirección y la brutal respuesta de los dos motores y tracción integral, lo hacen una bala. Neutral, intuitivo, veloz y divertido, sensaciones que sólo pueden mejorar gracias a un interesante sistema de mejora de audio en cabina, que apoyado por los altavoces puede cancelar el ruido del exterior y hacer la marcha más cómoda, o generar un interesante y súper adictivo sonido progresivo que nos evoca a la aceleración del Halcón Milenario antes de entrar a warp speed.

I-Pace lo hace todo. Enamora por fuera y por dentro, es cómodo, lujoso, moderno, veloz, capaz… y hasta “accesible”, no veo un auto más completo en el mercado hoy en día. Bienvenidos al futuro.

FICHA TÉCNICA  Jaguar I-Pace EV400

Dos motores permanentes con caja de una velocidad, 400 hp, 512 lb-pie, tracción integral permanente, 0-100 km/h: 4.8 s, velocidad máxima: 200 km/h, rango máximo: 480 km, batería ion-Li de 90 kWh, carga a 7 kW: 12.9 h; 80% a 100 kW: 40 min, suspensión independiente y discos ventilados adelante y atrás, precios: N.D.

JAGUAR I-PACE, EL McGUIVER DE LOS CROSSOVERS

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Escribe tu nombre aquí